By

RefugioNorte

Refugio en Dolomitas, verano 2022

RefugioNorte nace de la convergencia de necesidades vitales muy profundas que siempre he tratado de evitar para no complicarme, pero he ahí la vida y sus misteriosos caminos para recordarnos que cada uno de nosotros nacemos con un propósito y unos dones que no escogemos, porque nos son dados, y estoy aprendiendo que es mejor no ignorar, porque eso de ir de robots por aquí es hacer trampa y no vale.

La primera de estas llamadas esenciales responde a una necesidad que me empuja a dar forma y expresar lo que llevo dentro porque, si no lo hago, voy en contra de mi naturaleza y me marchito. Punto.

La segunda es un impulso que me acompaña desde que tengo memoria y no es otro que el de explorar y pensar la relación entre los espacios y la vida. Siempre magnetizada por cómo los espacios influyen en nuestras emociones y comportamiento, mi carrera de arquitecta se vio truncada a los 19 años por circunstancias ajenas a mi control, pero por fin a los 35 he decidido que ésta no es razón suficiente para aparcar la llamada, porque en un mundo sobresaturado de imágenes sin alma y frases manidas, siento que estamos un poquito faltos de miradas sensibles ajenas a modas pasajeras.

Los espacios son, al fin y al cabo, la piel que envuelve nuestras vidas; el escenario donde ocurre la vida misma. Donde nos enamoramos. Donde nos maravillamos, donde nos refugiamos. Donde hacemos las paces, la cena y el amor. Donde acariciamos a nuestros perros, jugamos con nuestros pequeños, echamos siestas, contemplamos el mundo y tomamos decisiones más o menos transcendentales. Tienen un poder sutil, que se manifiesta sin hacer ruido. Buena y mala energía. Espacios donde nos sentimos a gusto y donde no. Y todo esto es infinitamente más valioso, rico y profundo que una foto bonita.

Creo firmemente que la misión del diseñador de interiores no es concebir imágenes bellas. Su gran quehacer reside en crear escenarios donde se desenvuelva, donde suceda la vida. Por ello, antes que diseñador, un buen interiorista ha de ser humanista. Entender al ser humano, sus necesidades, motivaciones y la relación con su entorno. Sus aspiraciones y los secretos que subyacen en lo más profundo de nuestro ser. Y entender que existe un SER, y existe un HACER.

Hablaremos de espacios, de creadores, de muebles, habitantes y el verbo habitar. Sobre lo humano y lo divino. Lo sublime y lo mundano. Pensamiento por encima de actualidad, porque sobre novedades y tendencias ya se encargan de informar otros.

Podéis esperar poca planificación, erratas y numerosas incoherencias, además de infinita autenticidad, porque RefugioNorte es, además de terapia, una vía de escape al perfeccionismo, al control, la exigencia y la eterna insatisfacción que traen consigo.

En resumen, que si no os dais de baja ahora mismo, de tanto en cuanto recibiréis soplos de RefugioNorte con reflexiones sobre nuestros refugios (refugios materiales, pero también aquellos que no podemos ver ni tocar, pero sí percibir con otros sentidos) que, sin tomarnos demasiado en serio ni ponernos (excesivamente) trascendentales, espero, os aporten un poquito de alegría.

Sed felices y gracias por llegar hasta aquí.

Deja un comentario