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Oda a la terraza

Oda a la terraza. Fotografía: Pinterest.

La breve pero pegajosa ola de calor que ha llegado también al Refugio estos días nos está haciendo fantasear, con mas devoción si cabe, con el maravilloso y fértil universo de las terrazas domésticas, las de nuestras casas.

Balcón, jardín, mirador, galería, atalaya, patio, porche, veranda…Aunque difieran en los matices, todas estas palabras nos transportan a ese pequeño o gran espacio al aire libre en el que disfrutar un poquito más de la naturaleza desde la intimidad de nuestro hogar; un lugar que nos transporta de manera instintiva al disfrute, a lo hedónico, al dejarnos ir, a bajar la guardia, a lo bueno y bonito de la vida.

En nuestras terrazas podemos buscar el sol, la brisa o la sombra. Rascar minutos de calor al tímido Helios de invierno, y también que Eolo nos brinde un poquito de aire en circulación en las noches tórridas como las de estos días. Podemos echar la siesta o un purito, leer, mirar las estrellas o cuidar de las plantas. Desayunar con periódico, comer con toldo o cenar con velas. Tomarnos un algo fresquito. Escuchar a los insectos, los pajarillos que amanecen o al vecino que corta la hierba en las mañanas de festivo. Oler el jazmín, la menta y la lavanda. Maravillarnos con los nuevos brotes, y también ponernos un poquito tristes cuando no conseguimos sacar adelante la planta a la que hemos dedicado nuestro amor y tiempo.

Soñar con terrazas y terrazas de ensueño. Fotografía: Pinterest.

No sabemos qué tienen estos espacios que nos flipan y que, de hecho, han experimentado un boom después de que el confinamiento de 2020 revelara las miserias de la vivienda en España por, entre otros factores, la falta de estos espacios en nuestras latitudes, en las que parece que, durante décadas, se prefirió invertir en metros cuadrados supuestamente “útiles” en detrimento de nuestras protagonistas de hoy.

Porque esto también es algo curioso; te paseas por las calles de, digamos, Zurich o Copenhague y ves que estas gentes del norte, supuestamente menos disfrutonas que nosotros, tiene una minúscula mesa, dos sillas y tres macetas en su balconcillo de 1m2 pero lleno de vida, pero luego caminas por San Sebastián  y parece que si no tienes un jardín de 500m2 con vistas al Cantábrico, no hay nada que aprovechar. Habrá algo cultural en ello, pero también es cuestión de perspectiva y de ser conscientes y lo suficientemente agradecidos para apreciar lo que tenemos.

Y esto nos lleva al Genius Loci, un concepto latino que suele traducirse como el “espíritu del lugar”. Aunque esto del espíritu pueda despertar recelos en mentes hiper racionales, parece ser que el término lo acuñaron en el Imperio romano para referirse a los espíritus que protegían localizaciones como valles, bosques, barrios o distritos. No sabemos si el Genius Loci protegía a los lugareños de los propios conquistadores romanos, pero el caso es que ya por entonces la humanidad parecía tener la sensibilidad suficiente para apreciar que los lugares tenían diferentes esencias.

El Genius Loci contemporáneo hace referencia al carácter único de un lugar; es la intersección de características físicas y factores intangibles, como la luz, el sonido, la atmósfera o, incluso, la historia. El Genius Loci es lo que hace que amemos o rechacemos lugares, que éstos nos fascinen o nos perturben. El buen o mal rollo, la frecuencia de la energía… Llamémosle como le llamemos, todos somos capaces de  traer a la mente lugares en los que nos sentimos a gusto, protegidos, estimulados, nerviosos, con ganas de marcharnos o de no querer irnos nunca.

Tengas una vivienda de obra nueva o una casona de piedra con muros medievales. Tengas suelo de piedra, césped (natural), cerámica, gravilla o madera; bien quepan 5 estadios de fútbol o un taburete de 40x40cm. Piscina olímpica, charquito o balde de agua para meter los pies. Vivas sol@ o tengas familia numerosa; te dediques a la vida contemplativa o seas un adicto a la calistenia; te entusiasmen las barbacoas multitudinarias o seas más de frasquito de sardinas y radio para ti, POR FAVOR, sintoniza con el Genius Loci de tu terraza y haz que tu vida tenga un poquito más de poesía.

Señor con clase. Fotografía: Pinterest.

Feliz miércoles. Y feliz vida a tu terraza. Disfrútala hoy mismo.

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